domingo, 28 de enero de 2007

La opera cumple 400 años.

Con L'Orfeo de Monteverdi nació hace 400 años la ópera, un género musical tan admirado como rodeado de arte, glamour y divismo. Pero también del que siempre se ha profetizado su muerte. Cuatro siglos en los que ha servido como gran representación social, aunque esos destellos empiecen a apagarse. Un placer irrepetible en el que se refleja el tiempo con nombres como Callas, Tebaldi, Di Stefano, Victoria de los Ángeles, Caballé, Pavarotti, Kraus, Domingo y Sutherland.

La ópera cumple 400 años. Del 16 al 18 de febrero se celebran unas jornadas europeas conmemorativas del estreno de L'Orfeo de Claudio Monteverdi en la Accademia degli Invaghiti de Mantua, presumiblemente el 24 de febrero de 1607, que se suele considerar la fecha de alumbramiento del género. Cabe preguntarse qué otra disciplina puede exhibir una partida de nacimiento tan precisa: hasta en esto la ópera es rara. Desde luego, siempre es posible poner en duda esa paternidad y desplazarla a la florentina camerata de músicos y poetas reunidos por el conde Giovanni Bardi del Vernio, de la que formaba parte Jacopo Peri, autor de una Eurídice un poco anterior a L'Orfeo monteverdiano. Pero se trataría de un lapso cronológico despreciable: el nacimiento del melodrama se registra en cualquier caso en los últimos decenios del siglo XVI -a las puertas del barroco- en las cortes de la Italia central como un intento de recuperar el espíritu de la tragedia griega. El lema del movimiento fue "recitar cantando", es decir, primero las palabras, la poesía, luego la música. El desarrollo del género durante los cuatro siglos posteriores ha consistido principalmente en un replanteamiento crítico del binomio seminal.

Fuente: El País

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